La juventud, el comienzo:
calle Honduras, restaurante,
Francis Mallmann, nueve años
de cimientos, lejos
de la Agronomía, cerca
de la transformación.
Y el brillo personal que se evidencia.
Los viajes a la madurez,
el sabor de lo original:
Canadá, Nueva York, Barcelona, Singapur...
y los restaurantes de Buenos Aires.
El Mediterráneo e Italia, Nueva
Zelanda y Australia, la neblinosa Inglaterra.
Y Francia, Le Bristol con Tabourdié; y
Strasbourg y Plaza Athenée, y Ëmile Young.
Y la pasión, el estilo, los colores,
las búsquedas infinitas de texturas,
pero búsqueda inquieta -búsqueda
hambrienta- por imágenes y sabores,
y la sorpresa al final de la experiencia.
Pablo Massey